La seguridad y un Gobierno ausente

 

La seguridad en el país no ha reflejado mejoría, a pesar de los trabajos de seguridad que el Gobierno dice haber realizado.

¿Cómo se podría calificar la falta de efectividad por parte del Gobierno en la lucha contra el crimen organizado?

Una de las primeras estrategias que este Gobierno ejecutó, en el año 2023, fue nombrar como gobernadores en 19 provincias a policías y militares en estado pasivo, esperando obtener buenos resultados. Sin embargo, resultó ser un fracaso, ya que la ola de violencia desde ese año hasta 2025 se ha ido incrementando, dejando al 2025 como el año más violento en la historia del país.

El Plan Fénix, una propuesta de campaña que al inicio aparentó ser muy efectiva, terminó mostrando otra realidad. Detrás del famoso plan solo estaba la ejecución de operativos no tan efectivos; incluso hubo cuestionamientos sobre estos debido a videos filtrados en redes sociales, donde se pudo observar, en algunos casos, la actuación de las Fuerzas Armadas y del ministro de Seguridad.

Los reportes y estadísticas son alarmantes y reveladores; nos dejan ver cómo la lucha entre bandas es cada vez más frecuente.
Aproximadamente 9.216 homicidios intencionales se registraron en 2025.
En el primer semestre de 2025 hubo 4.619 homicidios a nivel nacional.
En los primeros siete meses de 2025 ya se superaban los 5.268 homicidios, el nivel más alto en una década para ese periodo, siendo Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Esmeraldas las provincias más afectadas.

¿Quiénes realmente tienen el control de las calles? ¿Quiénes son los que deciden sobre la seguridad de los sectores de cada ciudad, cantón y provincia? Todos estos hechos nos dejan ver que, para el Gobierno Nacional, brindar seguridad y protección a los ciudadanos está lejos de sus manos.

La inversión por parte del Gobierno ha sido poca, por no decir nula. Esto se puede observar en algunas ciudades con UPC abandonadas, patrullas en mal estado y convertidas en refugio de indigentes, y motos en condiciones deplorables. A pesar de todos estos vacíos que enfrenta el país, el presidente ha gastado millones de dólares en viajes y, en 2025, repartió millones de dólares en bonos, lo que para algunos representa una forma de ganar apoyo de ecuatorianos, transportistas, campesinos e incluso policías y militares.

Para este Gobierno, la prioridad ha sido perseguir a sus mayores opositores, apoderarse de puestos públicos y entregarlos en manos de personas de su confianza. Pienso que es hora de que el país se haga escuchar y rechace toda incapacidad y desinterés por parte de este Gobierno.

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